Aves de hielo y fuego: especies que desafían los ambientes más extremos del planeta
La asombrosa vida de las aves- Entrega I.
¿Qué tan lejos puede llegar un ave para criar a sus
polluelos? Algunas desafían los vientos helados de la Antártida y anidan
entre la nieve y los témpanos. Otras depositan sus huevos sobre glaciares
andinos a más de 5.000 metros de altitud, mientras que unas pocas aprovechan el
calor de volcanes activos para incubarlos bajo tierra. Aunque parezcan
escenarios incompatibles con la vida, existen aves que no solo sobreviven en
estos ambientes extremos, sino que dependen de ellos para completar su ciclo
reproductivo. En este primer capítulo de "La asombrosa vida de las
aves", conoceremos cuatro especies extraordinarias que han llevado la
adaptación al límite, demostrando que la evolución siempre encuentra caminos
inesperados.
El petrel que vive entre los hielos antárticos
Fotografía: Javier Cotin.
Fuente: Macaulay
Library (Cornell Lab of Ornithology)
El Petrel de las nieves (Pagodroma nivea)
es una de las tres únicas aves que se reproducen exclusivamente en la Antártida
y una de las pocas especies observadas en las inmediaciones del Polo Sur. Su
existencia está estrechamente ligada al hielo marino, donde encuentra alimento
principalmente en zonas con una cobertura de hielo del 10 al 50 %. Allí captura
peces, crustáceos y cefalópodos cerca del borde del hielo, aunque
ocasionalmente también consume carroña.
Durante el invierno austral los individuos permanecen
dispersos sobre el océano, aunque muchos se concentran alrededor de grandes
icebergs. Curiosamente, se ha observado que estas aves se "bañan" en
la nieve e incluso la derriten para obtener agua dulce.
La especie nidifica en colonias distribuidas por la
península Antártica, el continente y diversas islas del océano Austral,
utilizando grietas y repisas de acantilados rocosos próximos al mar. Es raro
observarla al norte del territorio antártico. Algunas parejas permanecen cerca
de las colonias durante todo el año, aunque la mayoría abandona las zonas de
reproducción entre septiembre y noviembre.
Cada pareja pone un único huevo, que ambos
progenitores incuban durante 41 a 49 días. Tras la eclosión, el polluelo
permanece aproximadamente ocho días bajo la protección constante de los adultos
antes de comenzar a desarrollar su plumón aislante. Aunque la esperanza de vida
promedio se sitúa entre 14 y 20 años, se han registrado hembras que superaron
los 45 años de edad.
En un ambiente donde el frío extremo domina
prácticamente todo el año, la reproducción representa un enorme desafío. De
hecho, gran parte del fracaso reproductivo ocurre durante intensas nevadas que
cubren los nidos en plena incubación, un fenómeno especialmente frecuente
durante las temporadas posteriores a eventos de El Niño.
Etimología
El nombre científico Pagodroma nivea deriva
del griego y el latín. El género Pagodroma proviene del
griego pagos (πάγος), que significa "hielo" o
"masa de hielo", y dromos (δρόμος),
"corredor" o "el que corre", por lo que puede interpretarse
como "corredor del hielo" o "ave que recorre los hielos".
El epíteto específico nivea procede del latín niveus,
que significa "blanco como la nieve" o "níveo". En
conjunto, Pagodroma nivea puede traducirse como "el
corredor de los hielos blanco como la nieve", una descripción que alude
tanto a su estrecha asociación con el hielo marino y los glaciares antárticos
como a su inmaculado plumaje blanco, una característica única entre las aves
marinas de la Antártida.
El único pinzón que anida sobre glaciares
Mientras la mayoría de las aves busca refugios
protegidos y relativamente cálidos para criar a sus polluelos, la Diuca de
alas blancas (Idiopsar speculifer), conocida en inglés
como Glacier Finch, ha llevado esta estrategia a un extremo difícil de
imaginar.
Este singular paseriforme habita los altos Andes de
Bolivia, Chile y Perú y posee una de las estrategias reproductivas más
extraordinarias conocidas. Es una de solo dos especies de aves en el mundo que
construyen regularmente sus nidos directamente sobre el hielo. Sus nidos se
ubican en grietas de paredes glaciares casi verticales o en profundas fisuras
dentro del hielo, lo que sugiere una estrecha dependencia de los glaciares
andinos para completar su ciclo reproductivo.
Se cree que esta inusual elección ofrece protección
frente a depredadores terrestres y reduce las perturbaciones durante la
incubación. Sin embargo, implica criar a más de 5.000 metros de altitud, donde
predominan temperaturas extremadamente bajas, intensos vientos, nevadas
frecuentes y una radiación solar excepcionalmente alta.
No sorprende entonces que la Diuca de alas blancas
figure entre los paseriformes que nidifican a mayor altitud del planeta, con
registros de nidos hasta los 5.300 m s. n. m. Aunque ocasionalmente
ha sido observada desde los 3.500 metros, la mayor parte de su población se
distribuye por encima de los 3.950 metros.
Los nidos presentan una copa elevada que evita el
contacto directo de los polluelos con el hielo. Su construcción combina
ramitas, abundante hierba seca —que representa entre el 80 y el 90 % del
material empleado—, plumas propias y de otras aves altoandinas, como la
Perdicita cordillerana (Attagis gayi) y el Piuquén (Oressochen
melanopterus), además de lana de camélidos como vicuñas, guanacos, llamas y
alpacas.
La estrecha relación entre esta especie y los
glaciares ha despertado preocupación entre los investigadores. La Diuca de alas
blancas era considerada relativamente común en las cercanías del glaciar
Chacaltaya, en Bolivia. Sin embargo, tras la desaparición completa de este
glaciar en 2010, los registros de la especie se volvieron escasos y hoy suelen
limitarse a unos pocos individuos, lo que plantea interrogantes sobre el
impacto que el retroceso glaciar podría tener sobre su reproducción.
Etimología
El nombre científico Idiopsar speculifer deriva
del griego y el latín. El género Idiopsar proviene del
griego ídios (ἴδιος), que significa "peculiar",
"propio" o "distinto", y psar (ψάρ),
"estornino", por lo que puede interpretarse como "ave
peculiar". El epíteto específico speculifer procede del
latín speculum ("espejo") y del sufijo -fer ("portador"),
con el significado de "portador de un espejo". El nombre hace
referencia a la conspicua mancha blanca presente en las alas, visible
especialmente durante el vuelo, rasgo que inspira también su nombre común.
El ave que utiliza fuentes geortérmicas para incubar sus huevos
El Maleo (Macrocephalon maleo) es una
de las aves más extraordinarias del planeta y, al mismo tiempo, una de las más
amenazadas. Endémico de la isla de Sulawesi y de la cercana isla de Buton, en
Indonesia, este megapódido ha desarrollado una estrategia reproductiva única:
en lugar de incubar sus huevos con el calor de su cuerpo, aprovecha el calor
natural del suelo.
Habita bosques tropicales de tierras bajas y colinas,
pero durante la época reproductiva las parejas se desplazan hacia playas
arenosas o zonas con actividad geotérmica, donde el suelo alcanza temperaturas
ideales para el desarrollo del embrión. También se han descubierto poblaciones
que utilizan arenas volcánicas negras en las orillas de algunos lagos,
ampliando el abanico de ambientes empleados para la incubación.
Los sitios de nidificación son verdaderos centros
comunales. En un mismo lugar pueden registrarse hasta 490 madrigueras,
mientras que más de veinte parejas pueden visitar el área en un solo día
durante el período de máxima actividad reproductiva.
Una vez seleccionado el sitio adecuado, la pareja
excava un profundo túnel donde deposita un único huevo. Después lo cubre
cuidadosamente con arena y, en ocasiones, camufla el lugar con hojas o restos
vegetales antes de abandonarlo definitivamente. Los huevos suelen quedar
enterrados entre 10 y 100 centímetros de profundidad, donde
permanecen incubándose durante 62 a 85 días, gracias a temperaturas del
suelo que oscilan entre 32 y 39 °C.
El huevo del Maleo es una auténtica gigantografía
biológica: posee un volumen aproximadamente cinco veces superior al de un huevo
de gallina doméstica, constituyendo uno de los mayores huevos producidos por
cualquier ave en relación con el tamaño corporal de la hembra.
Cuando el polluelo rompe el cascarón, comienza una
verdadera carrera por la supervivencia. Sin ayuda de sus padres, debe excavar
por sí solo hasta alcanzar la superficie, una tarea que puede tomar varias
horas. Una vez fuera de la arena, ya posee un plumaje completamente
desarrollado, es capaz de correr, volar y alimentarse sin recibir ningún tipo
de cuidado parental, un fenómeno excepcional entre las aves.
Esta estrategia, sin embargo, también implica enormes
riesgos. Los huevos son depredados por humanos, cerdos asilvestrados, lagartos
monitores y, antiguamente, también por cocodrilos. A ello se suma la
destrucción de los lugares tradicionales de nidificación debido a la expansión
agrícola y al desarrollo humano. Como consecuencia, de los 142 sitios
históricos de reproducción conocidos, apenas cuatro permanecen actualmente
libres de amenazas significativas.
Por estas razones, el Maleo está catalogado
como En Peligro Crítico (CR) por la Unión Internacional para la
Conservación de la Naturaleza (UICN), convirtiéndose en una de las aves más
amenazadas del sudeste asiático.
Etimología
El nombre científico Macrocephalon maleo deriva
del griego y de un nombre vernáculo local. El género Macrocephalon proviene
del griego makrós (μακρός), que significa "grande",
y kephalḗ (κεφαλή), "cabeza", por lo que puede
traducirse como "de cabeza grande". El epíteto específico maleo corresponde
al nombre tradicional con el que esta especie es conocida en la isla de
Sulawesi y fue incorporado directamente a la nomenclatura científica. En
conjunto, Macrocephalon maleo puede interpretarse
como "el maleo de cabeza grande", en referencia al prominente
casco óseo negro que corona su cabeza, uno de los rasgos más característicos de
esta singular especie.
El vencejo de los volcanes
Si el Maleo utiliza el calor de los volcanes para
incubar sus huevos, la Salangana de los volcanes (Aerodramus
vulcanorum) ha llevado la especialización un paso más allá: vive
prácticamente confinada a las cumbres de volcanes activos.
Este pequeño vencejo es una de las aves con
distribución más restringida del mundo. Solo se conoce en cuatro macizos
volcánicos de Java Occidental: Gunung Gede, Gunung
Pangrango, Gunung Tangkuban Parahu y Gunung Papandayan. Sin embargo,
los registros recientes indican que la mayor parte de la población conocida se
concentra actualmente en el Parque Nacional Gunung Gede-Pangrango.
A diferencia de otros vencejos, esta especie no ocupa
ciudades ni acantilados costeros. Construye sus nidos en grietas y cavidades
rocosas situadas entre 2.200 y 3.000 metros de altitud, en un entorno
dominado por fumarolas, emanaciones de gases y frecuentes episodios de
actividad volcánica.
Durante el día recorre los cielos cercanos a las
cumbres y las crestas montañosas capturando insectos en vuelo, mientras que
también utiliza los bosques montanos primarios que rodean los volcanes para
alimentarse.
Su distribución extremadamente limitada constituye una
de sus mayores amenazas. Cada uno de los volcanes que ocupa permanece activo,
por lo que una erupción importante podría provocar la desaparición de una
colonia completa. Además, se estima que las colonias son muy pequeñas.
Considerando un tamaño promedio de apenas 25 parejas reproductoras por
sitio, la población total probablemente no supera unos pocos cientos de
individuos.
A pesar de estas condiciones aparentemente hostiles,
la Salangana de los volcanes representa otro ejemplo extraordinario de cómo la
evolución puede convertir algunos de los ambientes más extremos del planeta en
un refugio para la vida.
Etimología
El nombre científico Aerodramus vulcanorum deriva
del griego y del latín. El género Aerodramus proviene del
griego aḗr (ἀήρ), "aire", y drameîn,
"correr" o "desplazarse rápidamente", por lo que puede
interpretarse como "el que surca el aire". El epíteto
específico vulcanorum procede del latín Vulcanus,
dios romano del fuego y los volcanes, junto al sufijo -orum, que
significa "de los volcanes". En conjunto, Aerodramus
vulcanorum puede traducirse como "el corredor del aire de
los volcanes", una descripción que refleja su estrecha asociación con los
volcanes activos de Indonesia.
Mas allá del hielo y el fuego
Desde los hielos permanentes de la Antártida hasta los
glaciares tropicales de los Andes y los volcanes activos de Indonesia, estas
cuatro especies nos recuerdan que la vida siempre encuentra formas
sorprendentes de adaptarse. Lo que para nosotros representa un ambiente
inhóspito, para ellas constituye el escenario ideal para reproducirse y
perpetuar su linaje.
Sin embargo, esa extraordinaria especialización
también las vuelve especialmente vulnerables. El retroceso acelerado de los
glaciares, el cambio climático, la transformación del paisaje y la presión
humana amenazan ecosistemas únicos de los que estas aves dependen por completo.
Conocer sus historias no solo despierta admiración, sino que también nos invita
a valorar la importancia de conservar estos ambientes extremos, donde la
evolución ha escrito algunos de sus capítulos más fascinantes.
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